Aun quedaba un poco de pisco en la botella, luego de una amena platica en el queirolo del Jr. Quilca, me pare y sin decir nada a mis acompañantes desapareci, camine por el jiron de la Union, ya desierto a las 3:00 am y contemplaba como Lima se veia tan hermosa, como sus calles transmitian "esa" magia ke no se como describir , que te remonta a otra epoca, que te inspira a seguir caminando sin rumbo, y fue ahi, que al volver la mirada a mi andar, encontre un caballero elegante con un traje gris y un sombrero de copa, su rostro me parecio algo familiar, aunque no recordaba quien era, lo segui por intuicion y camino hacia lo que hoy funciona como una discoteca, y lejos de interrumpirme el bullicio de la misma, me concentraba al ver como este caballero observaba aquella casona y como un destello reconoci su rostro... podia ser cierto?, hasta hoy no se si fue el efecto del alcohol o la amanecida, pero este caballero no era nada mas que le gran Valdelomar mirando lo que fue el Paleis Concert, aun no salia de mi asombro cuando dio media vuelta, doblo la esquina y no lo vi mas.
La unica explicacion que puedo dar a esto, es que el centro de Lima guarda en sus madrugadas una magia sublime, una misteriosa magia que transforma todo, es totalmente distinto al dia, la historia de Paleis Concert es riquisima ahi se reunian los grandes poetas, literatos y escritores de antaño y aun se respira ese aroma, tanto que incluso camian en sus noches frias y bohemias, caminan junto a nosotros y hay ocaciones en que los podemos ver, no neceitas nada solo sentir y dejar que entre en ti, es la magia... creelo, te invito a intentarlo.
El Papa Coyote
